29. may., 2014

Las redes sociales y nuestra vida privada a la venta

Elva Narcía

elvanarcia@glifoscomunicaciones.org

Esta semana asistí a un congreso nacional de mercadotecnia; veintiún conferencias, una fiesta cocktail en la Colonia Roma,  feria del empleo, unos dos mil estudiantes de distintas universidades  ávidos por nutrirse de las experiencias de los ponentes, entre ellos, los directores de marketing de Alpura, Nestlé, LG y Nokia,  el gerente de mercadotecnia de Procter & Gable, el director creativo estratégico de MBA.

En las 18 horas que duró el congreso, los ponentes presentaron videos, casos de éxito y una serie de estrategias para atraer al consumidor. Se nos habló del proceso de monetización de las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, del valor comercial que tienen  los datos que los millones de usuarios de las redes sociales hemos compartido. Le llaman mina de datos, la monetización de nuestra privacidad.

En el evento llovieron conceptos como segmentación de audiencias, acercamiento de los usuarios a los anunciantes, aprovechar la oportunidad de negocios que ofrecen las redes sociales, -plataformas en las que consumidores potenciales pasamos horas incontables por día, por semana, por mes.     

Facebook explora por ejemplo el mundo de posibilidades que ofrece el colocar videos que se reproducen automáticamente; Twitter busca insertar en las cuentas de los usuarios publicidad personalizada y en un formato atractivo, agregando un botón llamado "get it now" que permita adquirir de manera inmediata y sin salir de la cuenta, el producto anunciado.

La tentación de tener a millones de clientes potenciales atrapados en una sola plataforma, que comparten voluntariamente datos de su vida privada, fotos y videos , que pasan horas concentrados en el mar de información que va y viene sin cesar, es demasiado grande. Una mina de oro. Instagram, por ejemplo, ya intentó cobrar por el intercambio de fotos en la plataforma y el resultado fue una pérdida del 25% de los usuarios.

Para nadie es un secreto que en este mundo virtual nuestra privacidad se esfumó, pero, hasta dónde estamos dispuestos a que esa información que ya compartimos, se ponga a la venta; hasta dónde estamos dispuestos a que los anunciantes se metan en nuestras vidas sin ser invitados.

El problema es que hemos compartido ya tanta información, que los anunciantes nos conocen demasiado bien; conocen nuestros gustos, saben quienes son nuestros amigos, conocen el tipo de sitios que elegimos para divertirnos, conocen nuestro estado civil y nuestra fecha de nacimiento, saben si tenemos hijos o no, si nos gustan los viajes de aventura o los coches de carrera o las patinetas... nos conocen demasiado bien porque nosotros les hemos regalado nuestras vidas.    

Elva Narcia es la fundadora de Glifos Comunicaciones. Elva trabajó durante 15 años en la BBC de Londres como productora, editora, corresponsal y capacitadora de periodistas. Su trabajo más reciente fue para Internews en Afganistán, Pakistán y Sudán del Sur. Se ha especializado en el diseño y manejo de proyectos de comunicación para el desarrollo. 

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