8. may., 2014

Una paradójica conversación virtual

Elva Narcía

 https://twitter.com/elvanarcia

Ayer tuve un encuentro virtual con amigos entrañables a los que no he visto desde hace mucho tiempo.   Vinieron desde Brasil, Chile,  Estados Unidos, Inglaterra, Suiza, España, Perú y desde ciudades tan distantes de México como Chihuahua y Oaxaca. El improvisado punto de encuentro fue mi muro de facebook. Algunos le dieron "me gusta" a la entrada del Blog de Glifos  "Sobre adicciones, facebook y otras cosas" y otros más participaron con sus reflexiones.

Mi amigo y ex compañero de trabajo en la BBC de Londres, Claudio Rojas, decía desde Chile "¡hay que ver lo difícil que es conversar con gente que insiste en estar "conectada!"  y se refería a la insoportable costumbre de algunas personas de mantener un vínculo más estrecho con su teléfono celular que con quienes nos acompañan físicamente en algún lugar.

Desde la ciudad de Oaxaca Gabriela Olazo hacía referencia a la ansiedad que causa en sus amigos cuando se desconecta y apaga su teléfono celular y, además, no se encuentra disponible en facebook. Mi respuesta al comentario de Gabriela fue que "vivimos en una época en la que estar "conectados" parece más una obligación que un gusto y que al estar "conectados" estamos más desconectados que nunca". María Dolores Alfaya, una cubana que radica en la Ciudad de México, coincidió con ese comentario.  

Y desde Suiza, o desde algún lugar del mundo, mi amigo y también ex compañero de trabajo de la BBC de Londres, Miguel Molina, contribuyó con un "Qué paradoja tener esta conversación en este medio".

Y así es, la tecnología nos permite hoy en día sostener este tipo de deliciosos encuentros virtuales con gente que está físicamente distante pero muy próxima en el ciberespacio.

Facebook me mantiene al corriente de la vida personal de gente a la que no he visto desde hace mucho tiempo; me entero de sus viajes, de sus alegrías, de sus romances, de sus triunfos, de sus fracasos y de sus tristezas.

Cuando alguien anuncia en facebook algo tan íntimo como la muerte de un familiar cercano, desde la distancia física y en la cercanía virtual nos unimos en el duelo.

Sin duda una gran paradoja. Tan cerca pero tan lejos, tan lejos pero tan cerca.    

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