7. may., 2014

Sobre adicciones, facebook y otras cosas

Elva Narcía

 https://twitter.com/elvanarcia

Durante muchos años me rehusé a tener un teléfono inteligente. Andaba tranquilamente un modesto y obsoleto Nokia 3310, ese, justamente ese que olvidas en el baño y que la gente corre a devolvértelo porque, después de todo, ¿Quién quiere un Nokia 3310?.
 Me rehusaba a tener un teléfono inteligente porque me parecía un dispositivo demasiado caro y ostentoso, me daba vergüenza andar un teléfono que cuesta varios meses de salario mínimo. Sin embargo, convencida de que siendo periodista es mi obligación estar al día, sucumbí a la tentación y me compré un Samsung Galaxy S4, blanco, ultra-ligero... bellísimo.
 Bajé todas las aplicaciones que consideré útiles: Facebook, Twitter, Dropbox, Whatsapp, Instagram, Skype, Shazam... todas. Sincronicé todo lo sincronizable hasta que hice de mi celular una oficina móvil, un café, un rincón de chismes y aventuras, una extensión de lo que soy y también de lo que no soy.
 Mi Samsung Galaxy S4 se apoderó de mi vida. Despierto a la mitad de la noche y busco en mi celular las últimas actualizaciones de mis amigos en facebook, o los más recientes twitts de Animal Político o del Guardian y los retwitteo, sin importar que sean las tres o las cuatro de la mañana. Despierto por las mañanas y hago lo mismo, envío un whatsapp a mi hermanos, hago una llamada por Skype, reviso mi correo y nuevamente posteo algo en mi facebook. Lo confieso, me he vuelto adicta. Tomo fotos, grabo videos y audios a donde quiera que voy, reviso mis emails con una frecuencia innecesaria, reviso mi cuenta de facebook con una frecuencia también innecesaria.
 Hoy decidí comenzar a desactivar algunas aplicaciones, las más adictivas. Nos hemos convertido en esclavos de nuestros dispositivos móviles, de las "redes sociales", de la tecnología. A veces llegamos a ignorar a las personas que están cerca de nosotros por mantener estúpidas conversaciones virtuales, por jugar "Candy Crush", por mantenernos pendientes de quien le da Like a nuestra nueva foto de perfil.
 La tecnología nos ha facilitado la vida, ha acercado el conocimiento y ha roto fronteras, pero también en el camino hemos perdido algo, tal vez, de alguna manera, nos hemos perdido a nosotros mismos.